Empieza otro día, bostezo,
maldigo el despertador,
y gruño mientras todavía duerme el sol.
Empieza otro día, me maquino,
bajo una escalera interminable,
preparo lo que luego me da náuseas.
Empieza otro día, viajo,
un bus apestoso me acerca a la ciudad,
la gente me parece estúpidamente triste.
Empieza otro día,
y las madrugadas para mí,
no tienen corazón.
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