Hay formas y formas.

Amo a un extraño hombre.
Amo su extraño palabreo,
Amo su extraña forma de fumar,
Amo su extraño humor,
Amo su extraña talla,
Amo su extraña perspicacia,
Amo su extraño escepticismo.
Aborrezco su extraña forma de amarme.

Todo se trata de malentendidos

Y es que mi ojos nunca te hablan claro,
por más que me sintonices
ruido habrá entre nosotros.
Ruido malentendido.

¿Lo crees posible?, ¿Realmente lo crees?

Admito lo grata que es tu reaparición en las páginas de mi vida,
pero sabemos perfectamente que es un cuento 1000 veces leído.

Esperando ciegamente que resulte esta sociedad,
la experiencia nos advierte del ineludible fracaso.

Y es que siempre se repite el mismo final,
cuando el libro peligra de no leerse.

Finales de puntos suspensivos...

Desvestir

Ni el más perfecto vestido cobra sentido usarlo si no es arrancado con arte por tus dedos al morir la tarde.

Regresa androinterés

La maniática misandria que me hostiga últimamente,
no podría definirla más que aversión al sexo opuesto, 
NO ES ODIO ni resentimiento (que podría tenerlo).

Es que ya nadie es interesante.
Guapos insípidos, honestofanáticos, 
a-viciosos, sexópatas predecibles.

Si lúcida me mantengo, ellos llanos se mantienen.


Sensación persistente

No sabría cómo quitarme el resabio del corazón si tal empresa no prosperara.
Resabio eterno e inquietante si el fracaso nos resguardara.

Ahora que

Ahora que nos mojamos cuando llueve,
ahora que no te engaño todavía

Ahora que estás a tiempo de olvidarme,
ahora que no te quiero todavía.

Suficiente

Señor juez, me declaro culpable de haber abusado de mi destino.
No es que me arrepiente, pero necesito ponerle fin a esto.
Cada vez que lo veo frágil e indefenso me sobrepaso con él.
He jugado, usado, malgastado ya todas las cartas de esta baraja.

Por morbo, quizá depravación, no quedan más ejercicios.
La víctima es incapaz de satisfacerme, no me entrega respuestas.

Me cansé de jugar. 

Timo

Me hiciste creer una realidad diferente,
esperé y sucumbí,
como si fuera vez primera que me engañan,
el cielo de tu incomprensión y falta de empatía me araña el corazón.

Felicitaciones estafador, como robarle el dulce a un niño  ...

Que te dure el dulzor entonces, para cuando acabe, ya no estaré.

Circunstancias

-¿Por qué siempre estás sonriendo?
- Porque todo es jodidamente gracioso

















Sólo así, ya ni pena da esta situación.

Hada verde

La verborrea de la que padezco cuando me preguntan por ti  

                                          El Bebedor de absenta, Viktor Oliva, 1901