Vi morir, vi nacer, más amé que odié,
en las adversidades me entorpecí,
en la fortuna me aproveché.
Por algunas desmesuradas farras,
reí, besé, fumé, probé, golpeé, también
desfallecí por sus feroces resacas.
De folio ahora último me vi cambiar,
de hombres no me quedé atrás,
Pequeñeces me han de maravillar.
Mi eterno amor conmigo no ha de estar,
una más afortunada cuida de él,
pero me confesó que conmigo ha de soñar.
Pareciera que me enamoro de todo,
que me conformo con nada,
Debo mi vida a este bello periodo.
Diez fecundos años.

