Fantasma

Esa presencia que se muere por existir
para así de una vez el alma dejar de enfriar,
aburrido se siente de divagar y divagar,
sólo perros y gatos logran su energía percibir.

Ajeno se hayó él en el cielo paradisiaco,
entendió que los vicios no eran del cuerpo,
dejó atrás los ángeles, huyó de su destino
sin previo aviso ni permiso del rey del altar.

Avergonzado se mostraba por haber despreciado
alguna vez al lugar al que anhelaba volver,
no hay mundo mejor que ese que le había tocado,
aquel donde su amada sonreía al su rostro ver.

Ahora ella sólo en sueños puede verle,
trata él cada noche de infiltrarse en ellos,
con más pena que gloria logra sus objetivos,
pero al hacerlo, amarla no se cansa de decirle.

Durante el día camina junto a ella por la calle,
durante la noche se funde charlandole en la cama.

Frustrado se vio en la inmensidad de la nada,
su vida después de la muerte nunca fue como tal.

Ella al no soportar su partida y al extrañarlo,
inventó esta historia, lo quería con ella siempre
para que la vida sin él no sintiera aún más frío.

Cuando vuelva a mí

Cuando la vida me priva de la voz, 
quiero gritarle al mundo mi fortuna.

Si tengo suerte, 
sordos se encontrarán todos
cuando la palabra vuelva a mí.

Si tengo suerte, 
mi afán se habrá dispersado 
cuando la palabra vuelva a mí.

 

Protégeme inocencia

Perdidos estamos querido,
cuando la inocencia naufraga
en el mar de nuestras más ocultas
perversiones, no me malentiendan,
no es depravación...

Es hastiarse de estar enamorado,
discrepar en gustos y aromas,
intercambiar fantasías y
hacerlas realidad entre dos.

Sofista

Graciosa sabiduría reencarnada en anarquía
contenida en el infinito debajo de esos rulos.

Rulos por donde se escapa la melancolía
mientras tus pies bailan con los aristogatos.

Buscas alguna pregunta inmersa en la utopía,
la respuesta ni siquiera está en estos sitios.

Benditos oídos que perciben aquella sinfonía,
¡Tus piernas pueden llevarte allá muy lejos!

Más allá de vuestra locura y fantasía,
donde los duendes se mofan de payasos.

Y un taxista afamado baja a la tierra un día
confesándote que estás lista para mejores paseos.

Versos para Sofía en esta poesía,
tus palabras entonces sofismos.

Desprecio para otros...

"Los gatos son incomprendidos porque no se dignan explicarse: son
enigmáticos únicamente para quien ignora la potencia expresiva
del mutismo." - Paul Morand