En prisión se comenta de que el amor se ha fugado,
autoridades alertan de su locura temporal,
ellos aconsejan seriamente no acercársele.
Con hambre de crímenes perfectos divaga por la ciudad,
afanoso de su encuentro con su próxima víctima,
la muchedumbre histérica se enclaustra en sus hogares.
Mientras unos cierran puertas y ventanas,
yo he dejado sin seguro el cerrojo de mi alma,
y todas las noches silenciosas, vacías y estrelladas
llega el anhelado bandido a atacarme sin lástima.

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