Advenedizo en mi corazón

Desde el génesis yo me descuidé, 
mis centinelas no cumplieron su labor,
con cautela burlaste esas alarmas,
lugareños me advirtieron de tu presencia.

Ya eras un extranjero ilegal en mis tierras, 
sin visa, ni pasado, ni maléficas intenciones, 
pero... ya sabes... el camino al infierno...

Deja de ocultarte detrás de mis fantasías,
y paga la renta donde alojas las tuyas.
Ofrezco recompensa a quien
me entregue al advenedizo en mi corazón.






 




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