No hay dueño,
no existe ya propietario,
se dio a la fuga,
se ha perdido,
abandonada ha dejado
su humilde pertenencia,
nadie sabe el paradero
de aquel poseedor.
No esta mal ser uno mismo
el dueño otra vez,
pero en circunstancias extremas
el hábito es más fuerte,
divierte la libertad,
solo mientras el velero
tenga mar para navegar.
Soledad, se llama ella,
una mujer muy sedienta,
se bebe y se bebe
el mar de aquel velero,
deja de divertir la libertad.
Un amigo común me contó
que Soledad ya comenzó a buscarme,
mientras tanto ahora,
y mientras tenga océanos,
soy tierra de nadie...
Será el período pero no tengo una fuente de inspiración clara y no sé qué decir =/ !
ResponderEliminarTe adoro carepoto!