Recaptando Serotonina

Algo más sucinta que la anterior,
fue tu fuga al resolverte escapar,
tomando ventaja estaba tu brazo,
rematando se mostró tu piececito.

Quieta me quedé examinándote,
tiernas pupilas te acechaban, 
húmedo dulzor en mis mejillas,
Rociadas de prosperidad.

Ignorando cualquier belicosidad,
autorizabas a la luz
estrenar tu mirada perpleja,
tratando de esclarecer quiénes éramos.

El juicio te me llevaste
cuando tumbada en el apoyo de tu madre
pusiste en libertad tu primer suspiro,
suspiro que me rebasó el corazón.

Ahora y siempre indómito, delirante e inmortal corazón.

Te debo un poema...

No hay comentarios:

Publicar un comentario